Lunes , 20 Noviembre 2017

Teatro comunitario: un imprescindible

Existen temas de agenda obligatoria en una organización, algunos de carácter contingente y otros de carácter reivindicativo, probablemente éste se encuentra en esta última categoría, pero además creo, lo hemos postergado por demasiado tiempo desde el Sindicato de Actores de Chile. Muchas veces en nuestra historia hemos sido señalados como defensores de una elite, muchas veces acusados como incapaces de mirar el mundo más allá de una sala de teatro o un canal de TV, pero hemos soñado con ir paulatinamente abarcando responsabilidades y actuando en coherencia con lo que debe ser una organización social para los trabajadores actores y actrices del país y nuestro gesto más significativo hasta ahora ha sido luchar por  la inclusión regional.

¿Cuál es mi objetivo con esta reflexión? Invitarlos a saldar una deuda, a reivindicar y visibilizar un espacio, donde muchos actores y actrices se desempeñan y trabajan en contacto directo con las comunidades, con los territorios, acompañando al ciudadano a que ejerza, no sólo su derecho a ver teatro, sino su derecho a hacer teatro.

En nuestro trabajo artístico transitamos por distintos escenarios: una clase, una sala de teatro, un set o un escenario comunitario, y en otros casos no; finalmente cada uno tiene la libertad de ejercer su profesión donde le parezca que puede ser un aporte o tener la retribución económica o social que persiga. Es lógico entonces que se confronten posturas, que se establezca un escenario de los ganadores y los perdedores, dinámica profundizada por la concursabilidad, pero lo cierto es que en el mundo del teatro comunitario se vive codo a codo con la precariedad propia y del país, en SIDARTE muchos de nuestros miembros más comprometidos se desenvuelven alentado y desarrollando el teatro comunitario, lo que nos enorgullece y es una clara aspiración de la organización, estar ahí para ellos. Queremos protegerlos, defenderlos y enaltecer su trabajo, y a través de ellos generar alianzas y comunión con quienes desde la vocación se dedican al teatro en sus comunidades, y lo utilizan como una herramienta de transformación social o como un catalizador de procesos sanadores a nivel social.

Hace poco escuché en una conferencia en Dublín algo que resonó en mi, “atacar al teatro comunitario o confrontarlo al circuito profesional sería literalmente dispararse en los pies”  y es así, pues ahí está el vehículo que ataca la segregación social, el que nos hace disminuir las diferencias, en un país que sangra sus desigualdades, en el trabajo de los grupos comunitarios está la cuna de la profundización de la democracia y de la convivencia, está el espectador, está la expresión de la identidad territorial, cultural y del imaginario social, está la sanidad y recuperación de un pueblo, al que lamentablemente, para clasificarlo, se ha cortado en pedazos y hoy intenta volverse a unir. Si nosotros caemos en la trampa de auto-segregarnos “pisamos el palito” del modelo económico de mercado; sin embargo, si logramos avanzar juntos en el desafío de que el teatro, así como las otras artes escénicas, sean un derecho social y la institucionalidad del estado lo proteja -sin intervenir en la libertad de creación y expresión- seremos más fuertes y cohesionados, pues los objetivos son comunes para todos quienes ejercen el arte teatral y están presentes en la convención sobre la protección y la promoción de la diversidad cultural de la UNESCO de 2005, que Chile suscribe y necesitamos que recuerde, cuando señala: “Se procurará que se reconozca la importante contribución de los artistas, de todas las personas que participan del proceso creativo, de las comunidades culturales y de las organizaciones que los apoyan con su trabajo, así como el papel fundamental que desempeñan, que es alimentar la diversidad de las expresiones culturales”. Insto e invito a  la inclusión del mundo comunitario en nuestro trabajo sindical y político, a incentivar el intercambio y el diálogo franco. Como organización tenemos el desafío de proteger a nuestros socios para que transiten, desde el que muchas veces es un trabajo vocacional y voluntario, a un trabajo reconocido y remunerado, por el valor que  tiene el teatro para el arte y en la recomposición del tejido social. Además, como sindicato nos sentimos llamados a trabajar tenazmente en buscar el compromiso del mundo público, el estado y los gobiernos comunales, para que asuman su responsabilidad social a través del apoyo y financiamiento de proyectos que son un derecho de los ciudadanos, que inspirados en otras experiencias regionales, se enaltezca la cultura territorial y comunitaria de forma autónoma libre, como una reserva de nuestra identidad más profunda.

Es hora que Chile se levante con toda su diversidad cultural para construir nuevas formas de diálogo e interacción, que deje de lado la confrontación o la indignante segregación y comparación, es hora de que avancemos juntos valorando lo propio, lo que entrelaza todas las formas de expresiones culturales que habitan en nuestro territorio.

Acerca de Andrea Gutiérrez

Andrea Gutiérrez
Actriz, dramaturga y gestora cultural | Directora de SIDARTE (Sindicato de Actores de Chile)

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