Lunes , 20 Noviembre 2017

Parecido a la felicidad

Obra: Parecido a la felicidad
Género: Drama generacional revisitado

“A million years it seems
Have gone by since we shared our dreams
But I’ll hold you again
There’ll be no blue memories then”
Sótero del Río Gundián

Parecido a la felicidad

Ha sido singular que la cartelera teatral de este año haya permitido observar en un período tan cercano la última obra de Alejandro Sieveking, Pobre Inés sentada ahí, sátira musical que se presentó por sólo una semana el pasado mes de abril en Corpartes; junto con una de sus primeras obras, Parecido a la felicidad, drama realista que además tiene la particularidad de haber sido la primera obra dirigida por Víctor Jara, en 1959. Más allá de sus diferencias estilísticas y temporales, ambas obras presentan a mujeres protagonistas que anhelan por una ilusión de bienestar, aún cuando ese deseo las lleve a un desarme personal. En Pobre Inés sentada ahí, Andrea se rebaja ante su madrastra con tal de recuperar su parte de la herencia paternal; mientras que en Parecido a la felicidad, la endeble imagen de vida de pareja perfecta construida por Olga se desmorona cuando asume su atracción por otro hombre.

Otro punto interesante es ver como se monta este texto, de casi seis décadas, de manera que resulte vigente y no sólo una restauración patrimonial. En este caso, la dirección de Francisco Albornoz ejecuta un respetuoso equilibrismo en torno al texto, que deja íntegro y sólo le suma un par de breves monólogos metafóricos al inicio y en el cambio de actos. En cambio, la mayoría de los quiebres se proponen desde la puesta en escena, en particular de la escenografía. Al principio todo aparenta ser normalmente naturalista pero pronto parte un descascaramiento desestructuralista: el afore de embocadura se desploma desvelando el área de servicio, la estufa alumbra irónicamente con un letrero de neón que dice “ESTUFA”, y aún queda una sorpresa escénica más que ejemplifica muy bien la situación emocional de Olga.

Toda esta propuesta es como un plato de comida tradicional servido con una presentación gastronómica moderna: el sabor se mantiene incluso con un montaje visual atractivo. Ya en el segundo acto los cambios son más sutiles, lo que permite que la atención se concentre en la interpretación actoral. El trío de Olga (María Jesús Marcone), el Gringo (Emilio Edwards) y Víctor (Mario Avillo) matiza con minuciosidad el paso de la conversación cándida de amigos esperanzados hasta la gravedad de los silencios de compañeros distanciados. Esta tensión se contrasta con las irrupciones de Regina (Carmina Riego), la madre de Olga, quien es un vendaval dicharachero, metiche y reprochante. Le recrimina a su hija su condición de conviviente, aunque ella misma también tiene los pies en el barro y las manos en la masa.

Aunque actualmente Parecido a la felicidad parezca una historia convencional, tiene una dinámica social de fondo que resuena profundamente con el Chile de hoy, de un país que tiene dolores de crecimiento. En ese sentido, quizás la obra contemporánea con la que mejor dialoga Parecido a la felicidad es Chan!de Camila Le-Bert. Ambas presentan a personajes jóvenes que sueñan conseguir una vida idealizada mediante el cambio de ubicación geográfica (del campo a la ciudad y de Chile a Norteamérica, respectivamente), pero eso no necesariamente les implica una estabilidad social ni económica, lo que a su vez les triza sus relaciones personales. A pesar de haber pasado más de medio siglo, la similitud entre ambas obras demuestra que la sociedad chilena sigue en un nivel de satisfacción frágil y sostenida por las apariencias.

Funciones: Viernes y sábado, 21:00 horas; domingo, 19:30 horas. Del 5 de mayo al 3 de julio en Teatro Finis Terrae (Av. Pedro de Valdivia 1509, Providencia)

Ficha artística:
Dramaturgia: Alejandro Sieveking.
Dirección: Francisco Albornoz.
Asistencia de dirección: Eduardo Vásquez
Elenco: Carmina Riego, Emilio Edwards, María Jesús Marcone, Mario Avillo.
Diseño: Catalina Devia.
Iluminación: Andrés Poirot.
Producción: Anneli Huber.

Acerca de Jaques de la Brioche

Jaques de la Brioche
Opinólogo escénico y teatroll | Si usted no tiene sentido del humor (cosa grave, visite a su urólogo) o espera algo más solemne, mejor vaya a leer las críticas de los periódicos.

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