viernes , 14 diciembre 2018
Fotografía Nora Lezano

Consejos descartables para escribir teatro, según Santiago Loza

Fuente: www.todoteatro.com.ar
(Enlace original https://goo.gl/4zS7XA)

Me piden que escriba algunos consejos para dramaturgos. Nunca supe dar consejos, menos recibirlos. Siempre tuve problemas con la autoridad y con las voces autorizadas. Pero intento algo provisorio. Aquí va.

Hacé la tuya, no mires al costado, no te midas en la escritura de al lado. Buscá tu propia falla, tu parte dañada y armá desde ahí.

No sigas ningún consejo.

Mantenete desobediente.

Ahora mismo, mientras me leés, descreé de lo que digo. Poné todo en duda.

Desconfiá de las bellas frases, de lo que suena bonito y colorido.

Quitá todo lo que puedas.

No te rías de tus chistes. No te cites, no repitas tus frases en público.

No te hagas homenajes. No te enamores de tu discurso.

Mantenete oculto, agazapado, en alerta, cuando sea necesario saltarás al centro. Mientras, te mantendrás observando, te harás invisible, serás espía.

Mantené la curiosidad por el otro. Hacé preguntas, dejá que los demás hablen. Lo que nos dicen, lo que piensan, lo que sienten, nos modifica. Estamos hechos por todo lo que nos afecta. Desconfía de tu subjetividad, de tu punto de vista, dejá que actúe el presente sobre la obra.

Todo lo que ahora siento y vivo debe imprimir sobre la materia, como la luz en el papel fotográfico cuando todavía se revelaban las fotos.

Trabajar en el silencio. Evitar la opinión en las redes sociales y evitar, con más fuerza, la opinión en las obras; no es interesante lo que pensás sino aquello que sucede. Tus personajes no son portadores de tu opinión, puede incluso que la contradigan. Puede que tus personajes no sean parecidos a vos. Te deseo que tus personajes se te vuelvan en contra.

Los personajes no son personas, no tienen psiquis, no tienen pasado, no tienen futuro. Sólo son el tiempo de la obra. Tampoco hay esperanzas. Son. Ahora mismo están pasando, después se disuelven, desaparecen, la nada. En ese irse nos igualamos: también a nosotros nos tragará el olvido.

No quieras demostrar ingenio, a nadie le interesan tus ocurrencias. Estar en situación de paridad con el mundo que narramos. No querer ser más que los personajes, acompañar. Estar un poco perdidos, vivir el desconcierto, perder el control.

Si encontraste un estilo, ponelo en duda, traicionalo. Si tu estilo tuvo aceptación, hacé lo contrario, esquivá todo tipo de aprobación, mové la cabeza con gratitud, de manera cordial y después andate lejos.

Hacé teatro como canciones, como manchas, como ríos, como derivas. No escribir obras de teatro como crees que se deberían escribir.

No tener un final a la vista. Que suceda un final inesperado y merecido.

No escribir pensando en una escenario posible, ni escribir marcaciones de actuación, o de luz; evitar describir una escenografía. La dirección y la actuación son dramaturgias que deben operar en libertad. Y seguramente, cuando sucedan, iluminarán zonas de lo escrito que no sospechabas. Si el espectáculo te satisface, te hará crecer. Si te decepciona, te hará crecer. Para tomar distancia de lo escrito, evitá dirigir tus obras.

Escribí sin desechar los elementos vulgares del cotidiano. Escribí con la suciedad de los días, escribí sin lavarte las manos. Manchando lo imaginario, dejando huellas marcadas. Señales de lo vivo.

Escribí en la incomodidad, en cualquier lado, como puedas. Tomando notas, en papeles, en la mente, repasando lo sucedido en el día. Escribí como Arlt que lo hacía a las trompadas. Escribí todo el tiempo aún cuando no estás escribiendo. Armá y desarmá situaciones con la mente. Hablá en voz alta. Repetí palabras que te gusten, invocá presencias que te amparen, armá frases como letanías. No trabajes desde la lógica. No trabajes para ser aceptado ni para ser feliz ni exitoso.

Escribí como un vicio, una descarga, un secreto, un rezo.

Escribí por escribir, porque sólo a vos te importa.

No escribas para estrenar, no escribas para gustar.

Escribí a tu manera, con la inutilidad y obstinación necesaria para seguir cada día. Escribí en secreto, como un plan privado. Una guarida. Escribí como si fuera una despedida. No caigas en la ligereza ni en el descuido.

Escribí como si fuera lo último que escribas.

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