Lunes , 20 Noviembre 2017
marily

Armando musicales

Los últimos 8 años de mi vida me he dedicado a montar todo tipo de musicales. Desde los muy pequeños y clásicos como “A Chorus Line”, hasta los grandes y espectaculares como “Wicked” y “Lion King”. No me malentiendan, todos tienen su chiste, todos son una luchita y todos son un deleite de hacer.

Pero… ¿cómo se arman los musicales? Debo aclarar que, antes de contestar a esta pregunta, hay una mala concepción del trabajo que se hace en la empresa de la que hoy soy parte, en dónde creen que por traer los musicales como réplicas de las puestas en Broadway, solamente se le echan 3 gotitas de agua y ya salen armados.

La verdad tiene muchas capas y muchos niveles que se deben acomodar, pieza por pieza, para que todo al final del día embone y esta maquinaria avance.

Todo empieza con una reunión de los hombres de negro, en oficinas importantísimas, primordialmente (pero no exclusivamente) en NY. Ahí, nuestros productores (que nos llevan paso a paso en este mundo), dialogan y acuerdan con los productores de allá, en que nos den la licencia para que los musicales tan impresionantes de Broadway se presenten en México, en nuestro idioma.

A partir de que se dan un apretón de manos, las ruedas de estos monstruos se empiezan a mover. Lo primero es pactar las condiciones financieras como en todo buen negocio. Lo segundo es procurar gastar lo menos posible. Sí, de veras.

Uno cree que el armar un presupuesto es meter los gastos que se consideren y ceñirse a él. Y ya, sin mayor complicación.  Pero siempre hay gastos escondidos tras los rincones esperando cuando tu presupuesto está a punto de explotar para salir y complicar todo. Por eso, si alguien se ve inmerso en el control presupuestal, le recomiendo que al negociar costos siempre den cantidades más bajas que lo que tienen presupuestado, para que cuando estas sorpresas se materialicen, estén cubiertos. Claro, esto donde es posible.

Pero hablábamos de cómo armarlos. Obviamente, y porque me adelanté, los primeros pasos para una magna producción es armar un presupuesto. Incluido un apartado para los maliciosos gastos que un día explotarán. De la mano con el presupuesto, se debe realizar el calendario de producción, el cuál marca con claridad los deadlines que hay que cumplir.

Después, debemos concentrarnos absolutamente en los aspectos técnicos de la obra. En este respecto hablamos sobre el equipo que los diseñadores necesitan para la obra vs el equipo que se tiene en existencia en el teatro. Además, cómo meter la producción al teatro, cuándo, cómo armarla, en qué orden, qué hay que modificar, qué hay que reconsiderar, las importaciones, etc. etc. En otras palabras, comienza una larga etapa de pura y absoluta negociación entre el equipo de producción mexicano y el equipo de producción del musical en turno.

Listo. Planeación financiera y logística: CHECK. Ahora viene la ejecución.

Arrancamos con la parte de tener listo y funcionando el equipo de este lado. Tener listo el escenario. Tener listo camiones, pagos, personal, espacios… prever todas las necesidades y tenerlas listas. Es decir, que todo lo que tiene que estar listo, esté listo.

Viene la parte de acomodar pieza por pieza en su milimétrico lugar, y viene la parte de coordinar a todos los departamentos simultáneamente, pero sin estorbarse unos a otros. Es decir, que el departamento de luces pueda colgar, cablear y afocar, mientras el departamento de audio hace lo mismo; a la par que la escenografía se va armando, acomodando y ajustando (desde el deck (sobrepiso) hasta la telonería); la automatización se va colocando y probando; el vestuario se va ajustando, lavando, planchando y acomodando; mientras la utilería se va arreglando, pintando, acomodando, y todo se prueba para asegurarse de que funcione.

Mientras todo esto sucede sobre el escenario, a la par se ensaya la obra en un lugar aparte, es decir, en un salón de ensayos. Jornadas de 8 horas diarias divididas entre escenas, música y coreografía (usualmente) van armando momento a momento la obra, con utilería y escenografía construida especialmente para ensayos.

Ambos avanzan juntos en el tiempo, para encontrarse y fusionarse en lo que conocemos como: CAST ON STAGE. El elenco en escenario. Esto significa que todas las pesadillas que uno teme mientras arma el rompecabezas se empiezan a materializar. Esto también es conocido como HELL WEEK. La semana donde todo puede pasar, y en la cual probablemente pasará. En esta etapa es donde las 4 reglas de la materia se cumplen en todos los aspectos:

1)     Se atora,

2)     Se rompe,

3)     Se rasga,

4)     Se pierde.

En ella, la obra empieza a correr con todos los elementos: cambios escenográficos, iluminación, audio, efectos de sonido, cambios de vestuario, maquillaje, música (orquesta), utilería, micrófonos, pasadores, lápiz negro, medias… todo, todo, todo. Y en  ésta etapa, es cuando todo lo que en algún punto fue abstracto, y se acomodaba sin saber bien su función o sin ver el todo, empieza a tomar forma, empieza a saber el caldo, y la grandiosidad del musical empieza a brillar.

Siguiendo con estos ensayos, día a día corriendo la obra y trabajando sobre los cambios, llegamos al día más deseado y temido por muchos… el día del ESTRENO. El día donde el nerviosismo, las risas, el llanto, la tensión, las mentadas y  el entusiasmo están a flor de piel. Pero, todo eso se transforma poco a poco en orgullo mientras pasan los minutos de la función de estreno y culminando en el estruendoso aplauso final que se vuelve una explosión de alegría.

Suena sencillo, pero el león nunca es cómo lo pintan. Y así, mis queridos lectores, es como armamos un musical.

marily

Acerca de Pamela Vidal

Pamela Vidal
Licenciada en Literatura Dramática y Teatro, UNAM, México | Coordinadora General de Producción, OCESA Teatro | Maestra de Diseño y Producción.

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